Este artículo refleja una tendencia que compartimos plenamente: la medicina estética evoluciona hacia tratamientos mejor indicados, menos exagerados y mucho más respetuosos con la expresión y la identidad de cada persona.

No se trata de cambiar un rostro ni de perseguir resultados evidentes. Se trata de trabajar con precisión, sensibilidad y sentido médico para realzar sin disfrazar.